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June 21 Hacia meses con la idea en la cabeza, quería probar los labios de Luís, mi ex-cuñado. ¡Me producen mucho morbo, tan tiernos y a la vez tan sensuales! cuando lo veo no puedo evitar imaginar que me está montando mientras me dice al oído que le encanta cabalgar a yeguas como yo. Después llego a casi tan caliente que tengo que masturbarme para conseguir tranquilizarme; conformándome solamente con mis caricias y mi imaginación.
Sin embargo hoy lo he vuelto a ver. Es el cumpleaños de unos amigos y han montado una mega fiesta en un local enorme. Han montado un casino y todo el mundo ha tenido que venir muy elegante. He llegado tarde, me gusta que todos me repasen de arriba a abajo al entrar por la puerta.
Ya llevo un buen rato de fiesta, hace mucho calor, demasiado incluso. Voy al lavabo a refrescarme un poco la cara. Mientras me pinto los labios de nuevo me veo en el espejo con mi vestido negro de fiesta, luego, con un kilométrico escote en la espalda, y una raja en la pierna izquierda que llega tan arriba que deja ver la blonda de las medias cuando camino me siento o bailo. Evidentemente sólo llevo debajo un minúsculo tanga negro que trasparenta mi coñito parcialmente depilado, con una tirita de pelo como las tías de los calendarios. ¡Ah! y unos zapatos negros de tacón alto muy elegantes. Soy una señorita muy elegante que lleva bailando toda la noche, y así seguiré hasta que el cuerpo no me aguante.
Creo que estoy muy atractiva. Esa seguridad me ha animado a no hacer un mogollón de tonterías con Luís. He cenado a su lado, y enseguida nos hemos puesto a charlar, y hemos ido bebiendo poco a poco pero en abundancia. Cuando me he querido dar cuenta tenia las mejillas encendidas, y un desconcertante cosquilleo me recorría la espalda.
Después de cenar he buscado sentarme delante de él, cruzando pícaramente las piernas para que se me abriera el vestido enseñando mi pierna, tan solo cubierta hasta medio muslo. No ha podido evitar mirarme flipadisimo. Cuando me ha apetecido bailar, como a él no le gusta, me he dedicado a disfrutar y a lucirme bailando con todos sus amigos; al final, tras mucho insistir, he conseguido que bailara una lenta conmigo. Y...¡cómo se me ha enganchado el muy cabrón! Me ha puesto las manos en la cintura ciñéndomela con fuerza, y con las puntas de los dedos me ha ido acariciando la espalda descubierta. Conforme avanzaba la canción me notaba sus manos en mi piel, hasta que al final me ha rodeado completamente con sus brazos cruzados introduciendo al mismo tiempo sus manos dentro del vestido... Entre las caricias de sus dedos y el contacto de su considerable paquete en mi entrepierna, he tenido que irme al lavabo a calmarme. Estaba tan mojada que me hubiera agachado allí mismo para llenarme la boca con aquella trepadísima polla.
Y ahora, en el lavabo, pienso que tal vez me estoy comportando como una calentorra. Sigo sin poder calmarme, aunque me he mojado la cara y la nuca un montón de veces con agua fría. Intento pintarme los labios sin mucho éxito de tanto como me tiembla el pulso.
Se acaba de abrir la puerta y oigo que me dicen: -no te pongas pintalabios que poco te va a durar... Es él quien entra y, corriendo el pestillo, se coloca detrás de mí.
-Nunca ninguna tía me había estado calentando tan descaradamente, y nunca me había puesto tan cachondo como tú lo has hecho esta noche. ¡¡Te voy a follar aquí mismo putita!!
Me acaba de llamar putita y, sin tiempo para reaccionar, me empieza a besar el cuello mientras me baja los tirantes del vestido, dejando que mis tetas se reflejen en el espejo. Veo como sus manos empiezan a magrearlos, como su lengua lame salvajemente mi cuello y como yo le cojo la cabeza con ambas manos. me oiga decirle que no puede ser, que nos puede oír cualquiera, pero mientras hablo me doy cuenta que estoy muy cachonda, que sólo pienso en la dura polla que noto enganchada en mi culito....
Abandona mi cuello para besar y lamer mi espalda mientras me va bajando el vestido hasta dejarlo recogido en mi cintura. Sus manos se entretienen con mis pezones, da vueltas con los dedos alrededor para luego acariciarlos y pellizcarlos suavemente. Estoy tan extasiada que tardo en darme cuenta que está mordiéndome el cuello con tanta fuerza que noto como me clava los dientes. -!Vigila, ve con cuidado!- consigo articular entre gemidos. -!No estás en condiciones de pedir nada guarrona! Tu has echo lo que te ha dado la gana y me he empalmado tanto que ahora me duelen los huevos, voy a hacer contigo lo que quiera, ¡serás mi putita, Alex!- y dicho esto me coge con fuerza del pelo y me obliga a echar hacia atrás la cabeza para meterme un morreo de los que te llega hasta la garganta. -Sólo quiero oír una palabra de tu boca- me dice mientras me sigue estirando la cabeza para atrás. ¡Dímela putita! -No sé...- le contesto, y el entonces me pega un nuevo estirón mientras me dice ? !ya lo sabrás no sufras!- y empieza a pasear sus labios por mi espalda, acariciándome con ellos y con la lengua. Al llegar a la cintura noto como se agacha y -¡zas!- baja de un solo golpe el vestido a mis pies... Me hace temblar de la cabeza a los pies y gimo más fuerte todavía. -! Pero que braguitas más monas que llevas, cachonda!- me dice, y se vuelve a levantar enganchando su cuerpo al mío- ¡ya sabes lo que tienes que decirme? -... no sé- vuelvo a decir y enseguida siento una bofetada en el culo que me hace gritar. -¡Abre los ojos y mírame!- Obedezco para encontrarme en el espejo su mirada de machito descontrolado clavada en mis ojos.-¿Tienes algo que decirme?- y - ¡Plas!- de nuevo golpea mi culito, aunque esta vez no chillo, sino que me hace gemir de tan caliente como estoy. Siento como mi tanga está cada vez más empapado, y mientras tanto una lejana voz me pregunta una y otra vez lo mismo, pagando mi silencio con nuevos palmetazos que me hacen arder mi culo, que noto al rojo vivo. No sé cuanto tiempo llevamos así. Las piernas me tiemblan tanto que creo que me derrumbaré cuando su mano izquierda empieza a acariciar mi depilado sexo. -Podría haberme imaginado que irías depilada como las actrices porno, seguro que te mueres por que te follen tres tíos a la vez, ¿verdad? -Siiiiii!!- consigo contestar mientras vuelve a picarme en el culo y su mano roza mi coñito, haciendo que sienta mi clítoris a punto de estallar. -Puedo pasarme así todo el rato que quiera, el mismo que tu me has tenido empalmado,¡calienta pollas!- y -¡plas!- mi culito es castigado de nuevo. ¿Me dirás lo quiero oir pulí... -!Fóllame por favor!- -No te oigo, ¡grita!. -¡Que me folles de una puta vez cabrón!- le chillo. -Muy bien putita, eso es lo que quería oír de tu boca- Y dicho esto vuelve a estirarme del pelo hacia atrás para hundir de nuevo su lengua en mi boca. La mueve tan lentamente que me está volviendo loca. Abandona el morreo para repetir el camino por mi espalda, llega a mi culo y empieza a amasarlo con las manos; lo aprieta mientras lo muerde suavemente, sin prisas. Cada vez noto sus dientes más abajo hasta que al final hunde la lengua en la raja de mi culo.
-Noto desde aquí tu coño de perra en celo, ¿tendré que probarlo, no?- Y mientras yo me derrito al imaginármelo comiéndomelo, él me aparta el tanga y chupa mis labios abriéndose paso hacia mi húmedo agujerito. -Mmmm!-gimo y tiro el culo hacia atrás haciendo que su lengua penetre en mi vagina. -¡Quieta putita que aquí el ritmo lo marco yo!- dice tras retirarse de mi sexo. Entonces empieza a bajarme el tanga mientras sus labios se pasean por las medias que cubren mis piernas. Es una nueva y deliciosa sensación que nunca había sentido, pues los tíos te despelotan en un plisplas, sólo obsesionados en metértela o en que les comas la polla. -Levanta el pie- me dice, mientras me coge por el tacón del zapato y me saca el vestido y el tanga. -Ahora el otro- Y al obedecer dócilmente su orden apoyo el pubis en el lavabo y el frío contacto del mármol me hace tirar el culo hacia atrás de golpe -Tranquila, no te impacientes que ya vuelvo- y siento seguidamente como su lengua me lame piernas arriba y en su mano derecha se desliza pierna arriba, hasta llegar a mi mojada entrepierna.-¿Aún estás mojada? -Si..., !mmmm!- contesto, y su mano empieza a frotar mis labios. Se levanta si parar de tocarme y me dice a la oreja- Siempre había querido follar con una tía con clase, con una puta elegante, de las que te piden educadamente que las montes como un salvaje. -¡Siiii!- acierto a decir mientras un dedo comienza a jugar en mi vagina. Primero me mete lentamente para luego acelerar el ritmo, cada vez más rápido, mientras que con la otra mano empieza a frotarme suavemente el clítoris, haciéndome temblar de gusto. -¿Tienes bastante con un dedo?..., ¿o quieres mas marcha?... -Siii, más, quiero más...- le digo temblando. Retira rápidamente el dedo para de golpe clavarme dos, que entran sin dificultad en mi lubricadísima vagina. No puedo controlar mis cada vez más fuertes gemidos al notar que me acerco al orgasmo. -!Me corro!- chillo, y el rápidamente retira los dedos y deja de tocarme el clítoris. -no, todavía no- me dice suavemente, y sus dedos empapados de mi flujo empiezan a deslizarse hacia mi culito, mientras con su otra mano vuelve a rozarme el clítoris haciendo que me estremezca enterita. Al llegar a la altura de mi ano empieza a jugar con su dedo dando vueltas alrededor de mi agujerito y me produce una excitación que pocas veces he experimentado. Lentamente empieza a hundir el dedo en mi culo, que se abre mucho más fácilmente de lo que me había imaginado. -¿Tendremos que preparar la puerta de atrás verdad?, ¿o tienes a mano condones? -nooooo... consigo decir cuando me introduce un segundo dedo.-¡mmmmmmm!-gimo al tiempo que meneo el culo para que me entren mejor. -Tendré pues que estrenar tu culo, y veo que te gusta la idea.... ¡El muy cabrón quiere encularme! pienso. Siempre he tenido fantasías en que me sodomizaban, pero nunca me he atrevido a pedírselo a ningún tío y tampoco me he metido nada. ¿me dolerá? El parece que ha notado mis dudas ?Tranquila Alex, una putita como tu ha de saber disfrutar de todo su cuerpo !y yo te voy a enseñar!- y rápidamente empuja los dos dedos con fuerza haciéndome chillar de placer -¿Por donde quieres que te folle calentorra? -¡Por el culo- oigo alucinada mis palabras, -fóllame por el culo, pero suave, no me hagas daño por favor-. El saca de golpe los dedos y, estirándome del pelo con otra mano, acerca sus húmedos dedos a mis labios y me dice .. límpiamelos- y me los mete en la boca, y yo los chupo como si me hubiesen metido una polla. No me reconozco a mi misma, nunca un tío me había puesto tan caliente. ¿ De verdad le debo parecer una puta?. Su voz me devuelve al mundo. -¡Agáchate y come zorrita!, chupámela bien para que pueda clavártela en tu culito virgen-. Entonces me gira de cara a él y poniendo las manos en mi cabeza me empuja hacia su abultado paquete. Mientras sigue cogiéndome la cabeza le desabrocho temblorosa el pantalón liberando su húmedo y empalmadísimo miembro. -¡Mmmmm!- me encanta comer pollas, me encanta muchísimo chuparlas por todos lados y después írmelas tragando poco a poco hasta que rozo con mis labios los huevos y el pelo del pubis. Me pone muchísimo que se vacíen en mi boca, que me la llenen de leche; y, si me gusta mucho el tío, tragármela toda. Me encuentro de nuevo ante mi pasión, pero al acercarme a chuparla un estirón el pelo me frena, y oigo la voz de Luís. -¡De rodillas zorrona!, que se note quien manda aquí- Y yo me descubro arrodillándome servilmente y acercando mis labios a la lubricadísima punta. -Así..., sin manos..., ¡ooooh!..., ¡no sabia que fueras tan puta!- me dice mientras noto el gusto de las gotitas que salen para lubricar. Le paso la lengua de la punta hasta el nacimiento, luego vuelta atrás, lentamente. Ara es el quien gime. Repito la operación infinidad de veces hasta que él, de tan caliente que lo he puesto, me coge fuerte por el pelo y obligándome a mirarlo me dice - ¡trágatela entera puta!, la necesito muy húmeda para estrenar tu culito sin hacerte daño. -¡Mmmm!- noto como se me moja el coñito sólo de imaginármelo. Se coje la polla con una mano mientras con la otra acerca mi cabeza, y cuando estoy a punto de tragármela me frena en seco. -¿Tienes ganas de polla, verdad? -¡Siiiiiii! -¡Pues come putita!, ¡cómemela!- y por fin deja que me la meta en la boca. -¡Mmmmm!- es de aquellas pollas no muy largas, pero si gorda. De las buenas para comer, pues me la puedo tragar entera sin problemas, mientras siento como llena toda mi boca. Él se deja hacer mientras gime de placer y me dice cuanto le gustaría llenarme la boca. Me estoy poniendo a cien y empiezo a masturbarme tocando suavemente mi excitadísimo clítoris. Luís está tan caliente que ni se da cuenta, y ya estoy otra vez a punto de correrme. De golpe me hace mirarle con toda la polla en la boca. -Otro día será bonita, haces las mejores mamadas del mundo, pero tu culito virgen a de ser para mi; ya la probarás en otro momento. ¡Levántate y ponte de cara al espejo!, quiero que te veas todo el rato. Obedezco y mi imagen reflejada, observo mis labios húmedos y mis pezones en punta, noto su pecho caliente en mi espalda y su polla presionando contra mi culo. Sin que me lo ordene separo las piernas y apoyo mis brazos en el lavabo ofreciéndole mi culo en pompa. Estoy tan caliente que ya no pienso en que me pueda hacer daño, quiero sentir como me la mete y me folla. -¡Ya sabia yo que eras una guarrilla!, ¿qué quieres que haga con esto?- me susurra mientras pasea su polla entre el coño y el culito. -¡Fóllame por favor!, ¡fóllame!....¡plas!- pica de nuevo en mi maltrecho culo -¡Eso ya pensaba hacerlo zorra!, quiero oír por donde quieres que te la clave -Por el culo...-digo con un hilo de voz. -¡Plas!, ¡no te oigo!- y esta vez el cachete me ha hecho gritar. -! Por el culo!- chillo- ¡métemela por el culo!- y me doy cuenta que esta haciendo conmigo lo que quiere, y eso me excita un mogollón, me gusta sentir que me domina. Él se deja caer en mi espalda y acercándome su mano izquierda a la cara me dice -!abre lo ojos!-. Obedezco y veo como me introduce mi empapado tanga en la boca. -Para que te acuerdes de lo puta que eres, y para que nadie te oiga cuando te reviente...- y mientras noto mi propio sabor en la boca, el me coje con una mano de la cadera y con la otra guía la polla hasta mi ano y empieza a presionar. -¿Preparada par ofrecerme tu culito virginal?. -¡Gmmmm!- consigo articular, y noto como su polla pugna para abrirse paso. Lentamente va entrando la punta, como va dilatando mi esfínter haciéndome un poco de daño. No quiere acabar de entrar. Pienso que tal soy demasiado estrecha cuando, de improviso, noto que hace fuerza y que la punta me atraviesa de golpe. -¡Gmmmm!- protesto, pues me ha dolido, un poco. -¡Calla zorrita!, ya está dentro, ¿vas a gozar de tu cuerpo como nunca lo has hecho hasta ahora, ¿nunca había petado un culito tan abierto!- y mientras pienso que debe ser de lo caliente que voy, noto como poco a poco empieza a clavármela toda hasta el final, suavemente. Me siento llena, mucho más que cuando penetran por la vagina. Cuando me la ha metido toda, me coge firmemente por las caderas y empieza a mover la polla adelante y atrás.
-¡mmmmm!- chillo cuando siento como el placer me llena. El movimiento de su polla me está volviendo loca, noto sus cojones en mi coño cada vez que me la clava. Si pudiese hablar le pediría más caña, quiero que me deja destrozada, que me reviente. -¡Plas!- palmetazo ?¡abre los ojos y mírame-. Obedezco y veo su mirada de placer y de dominio, parece como si me leyese el pensamiento.-¿Te gusta eh?, me parece que hoy recuperarás el tiempo perdido putita. ¿Quieres que te siga galopando?. -¡Gmmmmm!- intento decir que si y pienso que ojalá lo haga -¡Plas!, ¿así te gusta eh? -¡Gmmmm!- no pares de darme quiero decirle. Y él que me la lee en la mirada empieza a acompasar los golpes de la mano con los de la polla. Cada vez que me la clava pega un cachetazo en mi dolorido culito. -Te voy a dejar marcada para unos cuantos días, ¡plas!, para que te acuerdes de quien te ha estrenado-. Yo ya no sé donde estoy, el placer es indescriptible y siento como me llega el orgasmo. No sé como estará él, pero yo noto una sensación brutal de placer que, desde el culo, me invade toda entera. -¡Gmmmmmm!,¡gmmmmmm!, ¡gmmmmmmm!- intento gritar mientras las piernas me fallan, no me caigo porque él me tiene cogida por las caderas y empalada por el culo. él se ha dado cuenta y para -¿Ya te has corrido?, ¿tan caliente estabas?, y yo que pensaba jugar al rodeo. Igual todavía te quedan ganas.- y sacándome el tanga de la boca me pregunta - ¡Qué?, ¿quieres más zorrita?.- y mientras lo dice mueve la polla dentro de mi culo y yo noto que mi coñito de moja de nuevo. -¡Lléname!, !Quiero sentir tu calor dentro de mi!- le digo gritando -¡córrete en mi culo cabrón, vacíate!. -Muy bien- Y se retira de golpe de mi culito produciéndome una extraña sensación de vacío. ? Ponte a cuatro patas que vamos a ver si eres una buena yegua, ¿te voy a montar como te mereces!- Me coge del pelo con fuerza y me obliga a arrodillarme, pero sigue estirando hacia delante y hacia abajo hasta que no me queda más remedio que poner las manos en el suelo, ofreciéndome indefensa. -¡Ten!- y de nuevo me coloca el tanga en la boca? !apóyate en la pared y junta las piernas!, así notarás más como te atravieso- me dice desde detrás. -¡Que vista más bonita que ofreces desde aquí Alex!, estás hecha para ser montada, conozco a muchos que pagarían por verla, ¿quieres que te los presente algún día?. Cada vez le oigo más cerca y finalmente su polla empieza a jugar con la entrada de mi culito. Se debe estar apoyando en algún sitio pues noto solo sus piernas a lado y lado. -¡Venga yegüita!, ¡vamos a montar un poquito!- y noto como se abre paso por mi esfínter metiéndomela toda de un solo golpe. -¡Gmmmmm!- siento como si me partieran el culo, y antes de que pueda reaccionar me coge por el pelo y me tira con violencia hacia atrás. -¡Al trote puta!- empieza a picarme en el culo -¡plas!, ¡plas!, ¡plas!, ¡venga zorrita animo!- va moviendo lentamente la polla alante y atrás. Aunque me había imaginado en mis fantasías que me montaban así, nunca había creído que en la realidad dejaría que me lo hicieran. -¿Lo haces muy bien para ser la primera vez!- y apoyándose en mis caderas acelera el ritmo. Siento su polla penetrándome, haciendo mi culito de deshaga de gusto. -¿Te gustaría tener en la boca otra cosa más caliente que un tanga eh?- Y sin poder evitar imaginar que le estoy comiendo la polla a otro tío me pongo más caliente. -¡Gmmmmm!- intento decirle que si, y él reacciona tirándome más fuerte del pelo y cacheteando otra vez mi culo. -¡Venga putita!, ¡venga!-. Él está muy caliente y eso me excita aún más. Noto el suelo está helado en mis rodillas y manos, pero me da igual. ¡Sólo quiero sentir su polla en mi culo, follándome y...! su mano deja de picar mis nalgas, que ya deben estar en carne viva, par pasearse por mi coñito. Deja de montarme y sin salirse me ordena que me deje caer de lado. Obedezco, me llena la sensación de su polla girando dentro de mí hasta que llego al suelo, y él empieza a bombear de nuevo, arrodillado, en contacto con mi maltrecho culo. -¡Mira putita!,¡así te follaria otro!- mete dos dedos en mi humedísima vagina. -¡Gmmmmm!- ¡que gusto dios!, siento como alterna el ritmo de la polla con el de los dedos. Noto como cuando me la mete los saco, y al revés. Siento que me llena toda, estoy excitadísima y el también. -¡Que culito que tienes guarrona!, ¡no puedo más!- sus palabras me excitan aún más. -¡voy a reventarte!- y saca los dedos de la vagina para pegarme en la cadera. -¡Plas!, ¡Plas!,¡eres la tía más cachonda que me he tirado!...¡me estás poniendo a cien!. -¡Fóllame!, ¡fóllame!, ¡fóllame!- quiero decirle y tan sólo pueda gemir, -¡gmmmmm!. Está súper caliente, noto su polla durísima, a punto de reventar. Deja de picarme y, mientras me retiene de la cadera con una mano, con la otra me coje de la media estirándome fuertemente hacia él. -¡Que polvazo que tienes cabrona!, ¡Te voy a llenar entera!- grita clavándome la polla salvajemente haciendo que mis sentidos estés a punto de estallar. Siento los espasmos de su polla - ¡Ahhhh!, ¡ten!, ¡ten!, ¡ten!- me grita, y estallamos los dos en un brutal orgasmo que me hace temblar entera, mientras siento que su leche me inunda el culo. -¡Gmmmm!, ¡gmmmmm!, ¡gmmmmm!- gimo, gozando con sus últimos espasmos. -¡Muy bien Alex!, no sabia que fueras tan puta.- Me da un beso en el cuello y se retira todavía empalmado de mi culo, dejando que su semen salga poco a poco de mi castigado esfínter.
Estoy tan reventada que no puedo ni moverme. Ni siquiera puedo hablar cuando me quita el tanga de la boca y lo utiliza para limpiarse la polla llena de fluidos. Se viste rápidamente mientras yo sigo sin reaccionar y, acercándose a la puerta, me dice enseñándome el tanga ?lo tendré en casa si lo quieres recuperar, sólo tienes que venir tan guapa como hoy. Y no hace falta que lleves otras, ¡ya te pondré yo estas!, !Hasta otra!-. Y cierra la puerta tras él dejándome desnuda en el suelo, llevo solamente las medias y los zapatos de tacón. Cuando por fin consigo incorporarme se abre la puerta., ¡Uf! es Beth, mi mejor amiga. -¡Alex!, pero...- y a verme la que me resbala por las piernas- ¡has estado follando en el lavabo!- y mira hacia la puerta -¡con Luís!, ¡que cabrona!, ¡con lo que me gusta a mí!, ¡y en el lavabo!...¡que morbazo! -¡Beth!, ¡por favor!, me quieres ayudar a ponerme el vestido- y al ayudarme ve mi culo enrojecido. -¡Pero que salvaje!, ¿te ha montado como un loco eh?- me dice con un retintín de complicidad.- ¡que cara de bien follada que tienes!, ¡que envidia!...oye, ¿y tus bragas?...¿se las ha llevado?, ¡claro!, era eso lo que se metía en el bolsillo. ¡Que vicioso!....¿no te habrá...?, ¡que a este le va el rollo de detrás!... - ¡Si Beth!, ¡¡¡¡me ha dado por culo y casi me desmayo del gustazo!!!...¡¡¡Que polvo!!!..., y ahora vamos a bailar, ¡que la noche aún es joven!
May 02
Salí tan apresurada y absorta del ascensor que la colisión frontal fue inevitable, el desconcierto fue mutuo. Levanté la mirada con la intención de pedir disculpas, pero tan sólo logré articular un débil: "Lo siento".
Unos carnosos y sensuales labios esbozaron una leve sonrisa sin pronunciar palabra alguna, el encuentro de ambas miradas convocó una intensa oleada de calor que se concentró en mi espina dorsal. Fueron tan sólo unas décimas de segundo, pero suficientes para turbarme; me aparté para dejar paso al resto de la gente y proseguí mi camino, no sin antes volver la cabeza, con la no confesada esperanza de verle por última vez. Ya no estaba.
En las horas siguientes, por más que lo intenté, fui incapaz de apartar de mi mente la imagen de aquella incitante boca, cuanto más me esforzaba por olvidar lo sucedido más aumentaba mi deseo y mi excitación; mis ingles estaban húmedas y mis labios resecos de tanto morderlos; mi apetito sexual se había despertado y necesitaba ser saciado, ¡ya!, en ese preciso instante. Pero, ¿dónde…?
Como empujada por un extraño resorte, busqué la cafetería más cercana y me fue directamente al baño, cerré la puerta y con ella mis ojos; evoqué mentalmente aquel encuentro mientras mi mano derecha se deslizaba lenta por mi vientre hasta topar con mi excitado clítoris. La mano izquierda se enterró en mi sujetador y mis dedos acariciaron y pellizcaron hábilmente mi pezón.
El dedo corazón de la mano derecha comenzó a moverse en círculos, lentamente, quería disfrutar, el contacto con aquel extraño había despertado pasiones. Deseé besar sus labios, resbalar por el contorno de su carne, que nuestras salivas y nuestras lenguas se encontrasen; cuánto más pensaba en ello más se intensificaba mi placer, sentía que el orgasmo pugnaba por estallar dentro de mí, pero lo frené, deseaba disfrutar más de aquel momento. El deseo me dominaba la mente y comencé a proyectar imágenes y sensaciones como si de una película se tratase; aproximé mi pelvis a la de él, y en este contacto sentí la firmeza de su miembro.
Mis dedos, empapados, respondían a unas desconocidas órdenes, ya no llevaba la batuta en aquella situación, me dejaba llevar. Un convulso y potente orgasmo me recordó que la bestia estaba tan sólo dormida.
Salí del baño con una contenida sonrisa de satisfacción dibujada en mis labios, me senté en la mesa más cercana y pedí un café. January 02
Hola cariño:
Acabo de hablar contigo por teléfono. He llegado a mi habitación y me he cerrado con llave... nadie me puede molestar... quiero estar sola con mis pensamientos y mi deseo por ti... Ya de camino, después de colgar el teléfono, me venía quitando la camisetita blanca de tirantes que llevaba, esa que a ti tanto te gusta porque marca perfectamente el contorno de mis pechos y mis pezones rosados. Antes de entrar sólo me quedaban puestas unas braguitas blancas que estaban húmedas por la entrepierna... es la manera que tiene mi cuerpo de reaccionar ante tus sugerentes y eróticas palabras telefónicas. Ya, hablando contigo, no he podido contenerme y he llevado un dedo hasta mi boca donde lo he mojado para más tarde bajar hasta mi coño e introducirlo por mi rajita ansiosa.
-"Te follaría ahora mismo"- me decías... aquello me estaba poniendo inexorablemente cachonda; mi cabecita no podía dejar de fantasear. Estaba tan excitada... te veía entrando por la puerta completamente desnudo y empalmado, arrojándote sobre la cama, separándome las piernas y metiendo tu polla dentro de mí con fuerza mientras yo, atónita, seguía sosteniendo el teléfono en mi mano... ¡alto! ¿Qué estabas haciendo? Habías cogido el auricular del teléfono y peligrosamente lo hacías resbalar por mi pecho, mi ombligo...
-"Uhmm!"- se me escapó un ronco gemido de placer. Quizá lo hayas oído al otro lado... no, creo que no te diste cuenta, tú seguías hablando de no sé qué mientras yo me lo hacía contigo en mi mente.
-"Sexo telefónico"- pude escuchar que decías de pronto... no sabía muy bien a cuento de qué venía decir eso... tal vez tú también te la estuvieras meneando al otro lado del hilo telefónico. Mi respiración era cada vez más fuerte y no paraba de entrar y sacar los dedos de mi agujerito que ya estaba chorreando ávido de ti... Tenía que colgarte... casi no podía ni hablar, de hecho creo que apenas había intervenido en la conversación.
-"Buenas noches, cariño"- pude pronunciar al fin- " Estoy muy cansada, mañana hablamos. Un besito". Sí, mentí... ¿qué querías que hiciera?. No podía más. Y nada más colgarte, se me vino a la mente tu grandiosa polla, tan perfecta y rosada, como un surtidor de leche llenándome toda. Uhmm... me latía el corazón con fuerza y la vagina no paraba de contraerse a pesar de que ya me la había follado con mis dedos. La camiseta estaba empapada de sudor. Por el surquillo correteaba una gotita que se perdió entre mis tetas. Mis pezones, anchos y carnosos, comenzaron a retraerse y a endurecerse excitados... mis manos se dirigieron a ellos y comenzaron a pellizcarlos. Cerré los ojos y pude verte lamiéndolos, recorriéndolos con tu lengua y mordisqueándolos.
-"Sí, sigue... baja, baja y comete mi conchita que ya está preparada para ti."- dije mientras levantaba mi pelvis tumbada en la cama de mis padres. De pronto, un ruido... mi madre se acercaba por el pasillo, se pegó a la puerta (sin abrirla, menos mal): -" Cuelga pronto, que llevas un buen rato". Se cortó mi respiración, por un momento pensé que iba a entrar. ¡Menudo pastel se hubiera encontrado!... nada más y nada menos que a su hija despatarrada en su cama y tocando su clítoris compulsivamente...
No podía continuar allí por más tiempo. Quizá no corriera la misma suerte la próxima vez. Me levanté de la cama. Olía fuertemente a sexo en toda la habitación y me acerqué a la ventana para abrirla y así airearla.
¡Qué calor tenía!. Con mi camiseta y mis bragas blancas corrí a la cocina para beber un vaso de agua. Unos cubitos de hielo... eso es lo que necesito. Me coloqué en cuclillas para abrir el congelador que está situado en la parte inferior de la nevera. Una oleada de aire frío golpeó contra mi sexo entreabierto... aquello no me bajaba el calentón ni mucho menos. Alargué la mano y tomé un cubito entre mis dedos ín
dice y pulgar... se irguieron mis pezones amenazando a batalla. ¡Qué fríos!. Quizá pasándolos por mi boca... el cubito se bañaba por mi lengua, acariciaba mis labios. Empezó a derretirse y a gotear encima de mi camiseta y de mis bragas... pero seguía teniendo tanto calor... Bajé el cubito hasta mi ombligo, se me estaba ocurriendo una idea. Me senté en el suelo. Cada pierna a un lado del congelador. Con la mano izquierda corrí hacia un lado la zona más baja de mis braguitas como si de una cortina o velo se tratará. Cogí otro cubito con mi mano derecha... a éste le había asignado otra misión más caliente... comencé a restregarlo contra mi pubis y mientras sentía como sus gotas se escurría entre mis labios llegando hasta la abertura de mi coño; incluso las más juguetonas lograban perforarme extasiándome de placer.
Más... más, y bajando el cubito entre mis labios llegué al clítoris, jugueteé un ratito con él pero ya había pensado dónde iba a acabar ese calentito cubo de hielo. Lo deposité en la entrada a mi vagina y ayudándome del dedo índice lo introduje atravesando las paredes de mi concha hasta el fondo... uhmm... ¡qué placer!. Rápidamente volví a correr mis braguitas tapando mi agradecido coño. Me levanté del suelo y abrí la nevera. Vi unas hermosas fresas, me llevé una a mis labios y le di suaves golpecitos con mi lengua... eso es lo que haría ahora con tu polla si la tuviera cerca, así es como comenzaría a comértela... Cojo una bandea con un puñado de fresas y las rocío con nata, ya sabes que soy muy golosa.
Me dirijo a mi habitación... las gotas del cubito que introduje en mi rajita gotean y van recorriendo mis piernas. Tengo las braguitas empapadas igual que mi camiseta. Antes de pasar a mi habitación ya me he quitado la camisetita que ha quedado arrojada en el pasillo. Entro en mi habitación y cierro la puerta. Apoyo toda mi espalda en la puerta... todo mi cuerpo está en tensión. Mi respiración nerviosa hace ensalzarse a mis desnudos pechos. Tengo las piernas abiertas y mi culito pegado a la puerta. La bandeja de fresas cae y quedan esparcidas por el suelo entre mis pies. Hago bajar mis bragas hasta los tobillos donde se me quedan enganchadas. Echo la espalda hacia delante y estiro mis brazos en un intento por liberarme de ellas. Mi sexo se restriega contra la puerta... cierro los ojos: es como si estuvieras cogiéndome por las caderas y penetrándome como tanto nos gusta a ambos, ¿te suena?. Parece que hiciera siglos que no hiciéramos el amor y no hará ni una semana y media... ¿te acuerdas?, nuestro último polvo fue a la luz del día en mitad de un monte perdido mientras unos campistas jugueteaban cerca nuestro... nosotros también "jugueteábamos", ¿verdad, cariño?.
Estoy a cien. Consigo sacarme las braguitas y las tiro sobre mi cama... no, esta vez no me masturbaré en ella. Veo las fresas con nata... poco a poco voy dejando bajar mi espalda a lo largo de la puerta hasta que llego al suelo donde quedo sentada. Llevo una fresa a mis labios y me los embadurno con la nata... cómo me gusta imaginarme que es tu semen el que me estoy tragando... Acabo con toda la nata que estaba en la puntita y la dirijo a mis labios, pero esta vez a los de abajo. Comienzo a pasarla por mi vulva que especialmente rasuro para ti... qué bonita... así puedo sentir mejor la rugosidad de la piel de la fresa... la rugosidad de la piel de tus testículos cuando rebotan contra mi sexo al follar...Y la subo, y la bajo... Lo que daría por que tú estuvieras aquí, viéndome y, por supuesto, participando. Quiero que me la metas. Bajo hasta mi abertura y me penetro con la fresa... tengo tu polla entre mis manos, siii... la introduzco en mi abertura y noto cómo se entremezclan tus jugos con los míos... córrete, córrete dentro de mí, deja que mi coño te la apriete y te exprima hasta la última gota que te quede. Instintivamente muevo mis caderas y creo sentir el calor de tu miembro dentro de mí. Una ola me invade...
-"Para, para y mira mis nalgas bien abiertas, preparadas para recibir tus dedos... métemelos, te pido".
Con tus manos separas las puertas de mi sexo que inflamados se han vuelto más carnosos. Me hueles, lames y tu saliva se mezcla con mi néctar, me penetras con tu lengua y tus dedos la secundan... gimo...
-" Si sigues así me correré... para, para q
ue yo también quiero mamártela... seré tu esclava, tu putita..."-Sabes que en estos momentos mi excitación es aún mayor que mis palabras.
Con mi mano busco tu erección y veo que eso falo maravilloso que ahora se encuentra enrojecido está a punto de reventar.
Quiero que lo único que sientas sea mi lengua húmeda y mi boca caliente rodeándotela. Quiero meterla en mi boca y mamártela lentamente... ordeñarte con mis labios y luego, más y más rápido, aumentando la velocidad.
Sé que estas a punto de estallar en mi boca y de pronto me detengo. Gruñes con dulzura...
-"Tranquilo, fierecilla, he dejado lo mejor para el postre... ¿sabes lo que te he reservado? : mi culito... sí, todo para tí.·"
Te miro y veo el triunfo en tus ojos. Sé que lo esperabas desde hacía tiempo, ¿eh?. Sonrío... no sabes muy bien lo que te espera; creo que yo tampoco. Me apoyo en mis rodillas y manos, a cuatro patas. Nuestra posición favorita aunque esta vez sea una variante. Me abres las nalgas, y te detienes. Sé que estas inspeccionando el territorio que pronto vas a conquistar... territorio virgen, nunca nadie más había entrado en mí por atrás. Al final decides ponerte a ello. Con la punta de tu polla vas llevando mi flujo vaginal hacia el ano, te detienes ahí. Lo humedeces con tu polla y vas alternando movimientos. Me la clavas en mi coño de repente y sin ningún miramiento ya que sabes que estoy lo suficientemente húmeda para que no me produzca dolor ninguno. Y cuando ves que mis gemidos de placer se ahoga vuelves al culo... lo acaricias con tu capullo pero no me penetras... empujas y vuelves al chocho.
Vuelvo mi cabeza hacia ti y te suplico:
-" Métemela..."
-"Calla... lo bueno se hace esperar. Yo sé lo que tengo que hacer. Tendrás que confiar en mí o seré malo... muy malo"- me respondiste conocedor de que eras tú el que llevaba las riendas en esta ocasión.
Y metes dos dedos por mi culo y mientras frotas tu polla contra mi clítoris.
-"Ahhh... "- grito.
El orgasmo me está llegando y de pronto:
-"Te gusta, ¿eh?"- me preguntas con voz entrecortada.
A mí no me salía la voz... Me acababas de meter tu polla por el culo...
Me invade un orgasmo intenso y duradero que tú notas retumbar en tu capullo.
-"Sigue, sigue... no pares, cariño"- logré decir al fin.
Siento tus embestidas y siii... ahora noto tu liquido depositándose dentro de mí... calentito pero rebelde alcanzando sitios insospechados.
La sacas de mí... te hubiera dejado ahí durante horas... ya me conoces, soy insaciable...
¿Qué ocurre?, ¿qué hora es?. Estoy tumbada en el suelo de mi habitación empapada en el jugo de las fresas... noto su jugo escurriendo de mi vagina... ¿dónde te has metido?. Podría jurar que has estado dentro de mí, podría jurar que has follado todos y cada uno de mis agujeros. Miro el reloj, ha pasado más de una hora desde que hablé contigo por teléfono... December 21 Me dices que para ser tu zorrita preferida tendré que desnudarme en mi piso y ponerme solo el delantal de cocinar con zapatos de tacón alto
Que aburrida estoy, llevo varios días en mi piso de estudiante sola. Mis tres compañeras ya han terminado sus exámenes y se fueron a sus pueblos para irse de vacaciones a la playa. Y yo me quedo aquí pasando calor y estudiando. Hoy ya estaba cansada de estar sentada delante del ventilador y baje al ciber a ver si me habías dejado uno de esos email que tanto nos gusta en la que me ordenas que haga alguna travesura, tu ya sabes que estoy sola así que tengo esperanzas de que sea algo que me de mucho morbo. Abro el msn y tengo un email tuyo. Me dices que para ser tu zorrita preferida tendré que desnudarme en mi piso y ponerme solo el delantal de cocinar con zapatos de tacón alto, quieres que te diga si el delantal deja ver mis senos, mi culo y mi pubis. Que aprovecharías que yo estuviera cocinando para acercarte por mi espalda y clavármela por mi culo juguetón. También me preguntas si parezco tu puta privada vestida solo con el delantal de cocina. Después de mandar algunos emails paso la media hora que había pagado y regrese a mi casa. Sigue el calor y lo primero que hago es desnudarme, eso no hace falta que me lo ordenes. Me quito la falda que me había puesto y la camisa de mangas cortas, se que al chico del ciber se le habrá puesto bien dura mirándome. Luego el sujetador. Y por ultimo las braguitas blancas tan monas que me regaló mi novio. Me toco entre las piernas y noto que lo tengo mojado, tu email y los que yo mandé me excitaron mucho. Pensar que me querrías ver desnuda cocinando para ti me puso a cien. Voy a hacerte caso, me acabo de poner el delantal, la verdad es que no se me ven los senos completamente, aunque si su contorno. Detrás de la puerta del cuarto de una de mis compañeras hay un espejo. Me miro en él, mmmm, la verdad es que soy muy apetecible. Pero falta algo para cumplir tu deseo, voy de nuevo a mi cuarto y me pongo los tacones altos, eso hace que mis piernas parezcan mas largas y me levantan el culito. Me miro en el espejo mientras voy subiendo el delantal lentamente, necesitaría cortar el delantal unos 15 centímetros para dejarlo a la misma altura que mi rajita rosa. Pero voy a doblarlo con unos alfileres para que veas mi pubis con su pequeña línea de bello negro, ¿te acuerdas cuando me dijiste que te gustaban los pubis afeitados así?, sorprendí con este afeitado a mi novio y casi le da algo por la excitación. Aunque yo ahora también estoy muy excitada, tanto que empiezo a respirar con la boca. Me desato el nudo de detrás del cuello para verme los dos senos reflejados en el espejo, a estas alturas mis pezones los tengo duros y mis senos suaves empiezan a necesitar que los acaricien. Me pongo de perfil, inclinada un poco hacia delante, como si me la estuvieras metiendo por detrás estando los dos de pie, y veo como mis senos cuelgan grandes de mi busto, también veo en el espejo mi culito suave que está en la posición idónea para que me envistas por detrás, elevado por los tacones y sin nada que dificulte nuestros deseos. Voy a tocarme los senos como tú sabes hacerlo, pellizcando suavemente los pezones mientras me agarras los senos firmemente y los mueves en círculos, me vuelves loca. Miro en el espejo como me acaricio y me caliento más, noto la humedad de mi cuerpo salir entre mis piernas. Muevo la lengua fuera de mi boca y empiezo a mover el culo. Que maravilloso espectáculo me estoy dando, cada vez te deseo más. Ya estoy caliente y como no hay nadie tengo que masturbarme, pero de pie delante del espejo no, me lo hago en mi cama, tumbada boca arriba, desnuda, con las piernas abiertas y elevadas, ¿te gustas así?, seguro que tu polla esta tan dura como caliente mi coño. Paso mi mano por toda mi rajita húmeda, ahora no es muy difícil que tu verga se deslice dentro porque estoy muy lubricada. Siento mucho placer cuando noto mis dedos en mi sexo, solo paso dos de ellos lentamente desde mi culo hasta mi clítoris pensando que es tu lengua, pensando que tu tienes tu cabeza entre mis piernas, mmmm, que bien sabes hacerlo, como me gusta que me comas el coño. Con la otra mano me acaricio el culo, mi agujero negro, pienso que te mojas un dedo en tu boca y me miras con una sonrisa traviesa, y yo con mi mirada te digo que lo hagas ya, que necesito tu dedo en el fondo de mi culo, Hm., metes en mi culo tu dedo mientras sigues tu fantástico trabajo con mi clítoris. Pero son mis dedos los que están dentro de mi cuerpo, aunque mi deseo hace que gima y con los ojos cerrados te veo entre mis piernas trabajando mi coño y mi culo. Me meto mis dedos, uno de cada mano en cada uno de mis agujeritos. El que pongo en mi culo no lo muevo hacia dentro, solo lo muevo en circulo en mi interior, pero el dedo que me estoy metiendo en mi coño, ahhhhhh, ese si que se mueve dentro y fuera, como si me estuvieras follando, me sorprendo con la boca abierta y gimiendo de placer, moviendo las caderas y soñando con tu cuerpo, que esta encima mía embistiéndome dulcemente. Pero tu verga es mas grande que mi dedo y no me doy el suficiente placer, tus 19 centímetros de carne dura hacen que se me derrita el clítoris de la calentura que me da, ¿entiendes porque me dejo hacer todo lo que tu quieras?, con la mirada busco algo con que sustituir esa gran verga pero en mi cuarto no hay nada. Me levanto nerviosa de la cama, estoy a punto de llegar al orgasmo pero necesito algo para metérmelo antes de que se me pase la excitación, no quiero quedarme a medias. Voy al salón, ¿por qué no hay nada con forma de cilindro cuando una lo necesita?, pero me acabo de acordar del vibrador de mi compi, mmmmm, fantástico. Me voy a la cocina, allí mismo, apoyo mis tetas en la mesa de la cocina dejando en pompa mi culo. De nuevo te imagino aquí conmigo, agarrado a mi por mi cintura y metiéndome por detrás tu enorme polla por mi coño, mientras te grito que me la metas entera, que me folles bien fuerte y me la metas hasta el fondo, ahhhhhh. Que gusto, el vibrador esta haciendo efecto, ¿o será pensar en ti y tu polla?. Noto que me voy, mmmmm, una grata sensación de placer recorre mi cuerpo, un orgasmo muy dulce, uhhhhh, que gusto. Me saco el vibrador del coño y me quedo sobre la mesa de la cocina, sin moverme, pensando en lo que hubiera podido ser si hubieses estado conmigo. Lastima, creo que usare más veces este pequeño obús...
December 18 Era una calurosa mañana de verano, mis vacaciones estaban próximas, pero aún me quedaba una semana más de trabajo. Me levanté y me fui directa a la ducha, sentía como el agua helada recorría mi piel, bajaba por mis pechos, humedecía mi vello. Ese frescor me aliviaba, cómo era posible que hiciera tanto calor!!
No apetecía vestirse demasiado, si hubiera sido por mi, habría salido desnuda a la calle. Me puse una camiseta de tirantes finos y una falda corta, me calcé mis sandalias y salí a la calle sin ropa interior, se iba más a gusto. Tenía que coger el bus y llegaba tarde, lo iba a perder si no me daba prisa, así que tuve que dar una pequeña carrera hasta la parada. Mis pechos se movían al compás de mis pasos, la falda dejaba entrever mis piernas. Algunos hombres se quedaron mirando mis tetas mientras se movían, eso me gustaba, y porque no decirlo, también me excitaba.
Subí al bus totalmente acalorada, me sentía deseada por algunos de los pasajeros y me empecé a mojar, esta el bus hasta los topes, no cabía un alfiler. Me puse donde pude, estaba de pié, entre un montón de gente, tenía una de mis caderas apoyada en un asiento, para no perder el equilibrio. El autobús inició su viaje, estaba rodeada de hombres, me excitaba.
De pronto empecé a sentir una mano en una de mis nalgas, me quedé parada, inmóvil, sorprendida. No sabía que hacer, si irme a otro sito (practicamente imposible) o si llamarle la atención, opté por quedarme callada, pero empecé a sentir como la mano iba bajando, poco a poco y tocaba la parte interior de mis muslos. Apreté con fuerza la barra del bus, mi respiración se aceleraba, mi corazón palpitaba con fuerza.
El desconocido empezó a subir su mano lentamente y empezó a tocarme el culo por debajo de la falda y yo sin ropa interior!! Estaba indefensa. Sentí como su mano bajaba despacito, con cuidado y quería tocar los labios de mi chochito, puse un poco el culo en pompa, me estaba volviendo loca, separé despacito mis piernas y sentí como su mano me sobaba entera, le estaba poniendo la mano perdida con mis fluidos!! El no hacía más que sobarme de adelante a atrás.
Hasta que sus dedos se pararon en mi clítoris, mi respiración estaba super acelerada, mi corazón bombeaba con fuerza. Sentía que me iba a desmayar del placer!!! Jadeaba despacito, no quería que me descubrieran.
Sentí como un dedo se introducía en mi, apreté con fuerza la barra, cogí aire y empecé a sentir un placer como el que no había sentido nunca. El desconocido era muy hábil con los dedos, con la misma mano me tocaba el clítoris e introducía un dedo. La cadencia de los movimientos se aceleraba, yo me estremecía, el temor a ser descubierta era aún más excitante.
Hasta que un escalofrío recorrió mi cuerpo, se me puso la piel de gallina, cerré los ojos, me mordí el labio y sentía como un orgasmo me llegaba, no pude evitar mover mi pelvis al compás de sus movimientos.
El desconocido cesó en sus movimientos, el bus se paró, era mi parada, baje como pude aún aturdida. Mientras recorría los pocos metros hasta llegar a la oficina, pensaba en lo sucedido y no me lo podía creer.
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